Nos hemos creído que necesitamos poseer un piso, tener un coche, una pareja, un trabajo fijo y un salario indefinido q nos impida plantearnos nuestras pequeñas vocaciones intimas. Nos hemos creído q las noticias dicen "la verdad", que los colegios educan, que los bancos nos guardan el dinero, que ser vulgares significa ser buenos y que lo habitual es lo correcto. Nos hemos creído que la belleza esta a la altura de las tetas, que podemos poner bridas al tiempo y que hay q cambiar toda la ropa del armario cada 4 meses. Nos hemos creído q lo mejor es no hacer nada para no equivocarse, no llamar la atención, fundirse en lo homogéneo, que es necesario obedecer. ¿Y si fuera exactamente todo lo contrario? ¿Y si el q paga una hipoteca fuera un triste ahogado, las noticias fueran una estrategia de empresa, el colegio un método de inserción laboral y la belleza física el biombo que esconde la insuficiente deformidad interior?¿Y si resultar normales sólo fuera el método para evitar darnos cuenta de que no nos llega para la critica? Tengo la rica sensación de que aquí y allá aparecen personas y grupos que ya no pueden con tanta mediocridad y se revuelven. Son pocos pero despiertan todas las prevenciones de las gentes insignificantes, y podrían incluso pasar por excéntricos o por dementes. Pero son. ¿Y si nos propusiéramos vivir, después de atrevernos como queremos hacerlo?
Se encontró en un periódico gratuito.
sábado, 27 de septiembre de 2008
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