martes, 4 de noviembre de 2008

Impresiones flamencas

Qué hermosas son las cosas cuando te sorprenden, cuando te las encuentras por el camino. Cuando incluso, pensando que ya no vendrá ese momento, ese aleteo de vida intensa, de pronto
irrumpe en tu corazón y te asalta por completo y te sientes vivo y conectado y entero.
Y así.... en un momento de soleá flamenca... a mi me fue regalado un instante mágico, un momento que dota de significado y fuerza tantos otros ratos deambulantes que me depara la vida, tantos otros ratos invisibles sin aparente significado. Andar ir venir,,,,, andar ir venir... estar sin estar....y de pronto aquella soleá. Con los ojos vendados... todos en una sala circular. El sol entrando a raudales por las ventanas, el tapiz de madera brillante en el suelo y nosotros alli. Mudos y a la vez aplastantemente sonoros. Cada uno en su ceguera de ojos vendados. Cada uno en su gran universo interno.
Y yo en el mio. Primero el miedo. Manos encogidas, puños fruncidos.... los pliegues de mi falda pegados a mi cuerpo y entonces... viene... el canto de la vida, llamándote para que la sigas. Te pide que aflojes y entonces suelto las cadenas de mis brazos y abro las manos y suelto mi falda, que caiga simple y feliz sobre mis pies. Y elevo los brazos y las manos y los dedos al aire y hacia arriba y la solea sigue su ritmo y siego a ciegas en el infinito de un espacio que desconozco. Y allí empieza el misterio. De pronto siento una llamada en mitad de la oscuridad. Es una llamada en movimiento. Algo se desliza a mi izquierda sobre mi cabeza. Yo lo percibo como una sombra.Pero es un sombra bella, es una sombra hechicera que me invita a seguirla. Es algo mío. Algo instintivo me está llamando. Y la sigo. Sigo esa imagen diluida en sombra. Y me sigue llamando. Y cuanto más me acerco mas misterio siento y a la vez más alegría. Es extraño. Como explicaros. Como haceros partícipes de esta emoción. La emoción de sentirse completo. La emoción de abrir tus márgenes. La emoción de descubrir que de pronto no sabes quien eras y ahora intuyes quien eres y notas que eres hermosa y fuerte y que estás llenas de un arrebato de vida y de un misterio insondable que necesito muchas soleas más y muchos bailes y muchos silencios y ojos a oscuras... para verte de nuevo. Esa sombra mágica. Ese poder de imanes invisibles en el aire. ¿Quien eres? Quiero encontrame. Otra vez. En el gran misterio de ser quien soy. Y dejar atrás todos los disfraces. Tantas cosas que no me configuran. Tantas chapuzas de andar por casa, tantos harapos con los que me vestía. Y solo yo. Elevandome auténtica, por encima de todo. Solo yo. Y compartirlo contigo. Y ser feliz.

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